REGISTROS AKÁSHICOS Y ORACIÓN DEL PERDÓN

Akasha es una palabra en sánscrito que significa  << éter >> : lo que penetra todo en el espacio. Originalmente significaba << radiación >> o << resplandor >> y en la filosofía hindú Akasha era considerado el primero y el más fundamental de los cinco elementos – los otros eran Vata ( aire ), Agni ( fuego ), Ap ( agua ) y Prithivi ( tierra ). Akasha reúne las propiedades de los cinco elementos: es la matriz de la que emerge todo lo que perciben nuestros sentidos y a lo que todo vuelve al final. El Registro akáshico (también denominado la Crónica akáshica) es el archivo permanente de todo lo que ocurre y de lo que ha ocurrido en el espacio y en el tiempo.

“ Ervin Laszlo :  La ciencia y el campo akáshico “

 

Hecha esta introducción de Ervin Laszlo, filósofo de la ciencia, teorista de sistemas y autor de numerosas obras, podemos añadir que en el akasha se almacena toda la información de nuestro linaje álmico y de todos nuestros ancestros, integrando a su vez un patrón de unidad, donde lo dual no forma parte de esta energía sutil, ya que el concepto del Todo es su premisa. Toda nuestra sabiduría se encuentra en esta energía, y acceder a ella permite que nuestro presente sea más consciente y más ligero de esas cargas que por regla general incorporamos constantemente (que hacen que el caminar del día a día sea más cansado y más pesado).

 

Por eso, una de las cosas que vamos a comentar ahora es respecto a la Culpa y el Perdón; al hacer una lectura de Registros Akáshicos he podido comprobar que hay un patrón o creencia limitante que por regla general suele predominar en las personas, y es el sentimiento de “culpa”. Puede ser hacia nosotros mismos, por cosas que nos hicimos, por supuestos auto-sabotajes donde el ego se retroalimenta de esas carencias que posee nuestro ser, por miedos, complejos e inseguridades, culpa por existir, por pensar que hemos hecho daño a las personas que nos rodean, a seres queridos, amigos, parejas… Esa culpa no nos pertenece, pero esa emoción se queda incorporada en el inconsciente, ya que en su día nos la adjudicaron y nosotros decidimos tomarla con los brazos bien abiertos, sin permitir dejarla partir, ya que nos cuesta trabajo ver que ese “paquete”, por llamarlo de alguna manera, no es necesario que siga formando parte de nuestra vida, el cual ocupa un espacio que impide generar un vacío para que nuevas emociones más afines puedan fluir a nuestro alrededor.

 

Ahora ya no es cuestión de quedarnos anclados en la culpa, la pena, el victimísmo, la tristeza, la pérdida, la rabia, etc.; ahora es cuestión de reconocerlas, de integrarlas, de aceptarlas y permitir que se transformen en sus potenciales, porque por fin lo decidimos y tenemos la consciencia suficiente de lo que necesitamos y de lo que no nos beneficia en estos momentos, tenemos las herramientas adecuadas para poder salir airosos, por muy amarrados que creamos estar, viviendo en calma y armonía.

 

Además, no debemos olvidar que tenemos el privilegio de contar con el “Perdón”, el cual nos sana y libera. El Perdón es la llave que abre el portal del Amor Infinito, hace que la alegría se manifieste generando la paz que nuestra alma posee, y aliviando todas nuestras penas impuestas durante tantos siglos, calma la necesidad de reconocimiento que solemos tener de los demás, y nos conecta con el presente continuo, es decir, con el ahora. El ahora está tan aparcado y olvidado, ya que nuestra mente no para de viajar en la línea del tiempo (pasado o futuro), que desperdiciamos el impulso de vida, y por ello realmente no estamos, y simplemente caminamos por caminar.

 

La siguiente Oración – Decreto – Afirmación (como cada uno se sienta más cómodo en interpretar), sirve para conectar con el Perdón en todos los aspectos; nos centra en el presente y libera ese sentimiento de Culpa que anteriormente se ha comentado y está tan arraigado en general. Pronunciada al final del día nos libera de todas las pequeñas negatividades que construyen las paredes de la separatividad en nosotros. Si uno trabaja con esta Oración durante 32 días consecutivos, se ha comprobado que, en muchos casos, puede sanar quiebres debidos a dolores insuperables existentes en relación con nosotros mismos, otras personas y situaciones de nuestra vida. Ni siquiera tenemos por qué saber que eso está en nuestro interior, solamente tenemos que estar dispuestos a perdonar.

La oración se puede repetir tantas veces como se sienta, trabajarla con algún mudra, en estado meditativo, recitarla como si fuera un mantra, etc.; sobre todo, sin forzar ni siendo rígidos, hacerla nuestra, ya que es importante que estemos a gusto en todo lo que hagamos, al igual que en apertura, y confiando en que poco a poco, todo llega cuando tiene que llegar.

 

Oración del Perdón (de sí mismo y de los otros)

“Si alguien o algo me ha herido en el pasado, consciente o inconscientemente, yo lo perdono y lo libero.

Si yo he herido a alguien o algo en el pasado consciente o inconscientemente, yo lo perdono y lo libero.

Si yo me he herido a mí mismo en el pasado, consciente o inconscientemente, yo me perdono y me libero.

(Pidiendo por el mayor bien de los otros y el mío propio).”

La primera parte de la Oración es para perdonar a todas las personas, situaciones, etc., que sean ajenas a nosotros; la segunda parte es por si nosotros hemos hecho daño o herido a personas de nuestro alrededor, pues también es cuestión de perdonar todo eso que se generó en su momento; y por último, y no por eso menos importante, el perdonarnos a nosotros mismos, porque a veces nos hacemos más daño del que pensamos, evidentemente, ya sea de manera consciente o inconsciente. Es una Oración muy sencilla pero bastante eficaz. 

Quiero finalizar con un texto breve de “Madre Teresa de Calcuta” haciendo referencia al Perdón:

"El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió."